Programación artística: Photoshop, excelente software para efectos. Perfectamente podría subir un paisaje espectacular, aplicarle efecto lápiz, mostrarlo a mi madre, y ella me animará a mostrar mi obra en una casa de arte. Life art: Perfectamente podría enterrarme una oreja en mi brazo, o crear un brazo biónico, mi madre no me ofrecerá participar en una galería de arte. Seguramente me llevaría al psicólogo porque creerá que poseo problemas de aceptación personal. En estos dos casos ¿ha sabido mi madre valorar mis obras de arte? ¿qué carajos tenía en la cabeza para hacer todo esto? Seguramente ella nunca adivinará que todo ha sido un plagio, tanto mi trabajo en Photoshop como la oreja incrustada en mi brazo, Lo que seguramente si experimentó mi madre fue una fuerte conmoción y admiración. Así sucede con muchas obras de arte, y no solo con este tema, igualmente con la ciencia. ¿Será que nos dejamos sorprender fácilmente? Sorprenderse no considero que signifique "tragar entero". Sin embargo, efectúo este comparación con mi ejemplo porque probablemente si en cada una de las situaciones se hiciera el ejercicio de "ponerse en el lugar del otro", se acercaría mucho más a las emociones y psicología de otros. Los software artísticos los considero esenciales. La discusión no está en quién es el artista, el meollo se encuentra en para qué va a ser uso. Life art, la discusión no está en qué se hizo, el meollo está para qué.
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