
Este post lo quiero dedicar a todos los interrogantes que plantea el desarrollo tecnológico de la inteligencia artificial: Cuestiones morales y por supuesto, de desarrollo.
Roger Penrose escribió en 1991 "La Nueva Mente del Emperador", un libro que nos informa a todos -quienes sabemos y quienes no sabemos de tecnología- acerca de la IA y sus consecuencias sociales. Además, acoge conceptos matemáticos explicados de una manera comprensible para todos.
Cuestiones como: ¿El pensamiento humano puede ser resumido en una serie de algoritmos? Las computadoras trabajan mediante instrucciones, pero ¿realmente las computadores comprenden lo que procesan? Sabemos que conceptos anteriormente tildados como procesamientos inteligentes: resolver una ecuación matemática, ganar una partida de ajedrez. Estos procesos ya pueden ser realizados por una computadora de manera rápida y perfecta. ¿Qué es entonces la inteligencia? ¿qué tipo de procesamientos podemos definirlos dentro del marco de la inteligencia? Existen tres conceptos: Sentir, comprender, tener conciencia. Un ser humano tiene estos tres conceptos, una máquina, hasta ahora, no. ¿Se pueden imitar estos tres conceptos mediantealgoritmos? SI es así, podríamos decir que el ser humano es predecible.
Adyacente a esto, si es así, se generaría entonces una polémica moral dentro del tratamiento que se le debe brindar a las máquinas: Si sólo las utilizamos para tareas que necesitamos, ¿no estaríamos abusando de ellas?
Es interesante plantearse temas que probablemente no pasarán dentro muchísimos años, o que probablemente no pasen, lo cual implica que nuestras preocupaciones están más allá de lo que nuestra realidad nos demanda. Es decir, hemos creado una realidad tan compleja, que probablemente recurramos a temas extras para crear una barrera u olvidarnos de la actual escenario. Tal vez se desarrollan nuevas tecnologías, dejando nodos de información inconclusos. ¿Por qué la necesidad de crear un ser como nosotros, que imite la inteligencia humana? ¿Estamos cansados de pensar? Tal vez, ¿no estamos conforme con nosotros, queremos analizar como actúa un ser semejante a nosotros?
Aspectos propios como la risa, la felicidad, las cosquillas, el amor, pueden ser aspectos con pocas probabilidades de ser imitados, ¿acaso existe algún algoritmo que defina estas situaciones?
Ejemplo: Tener un algoritmo es tener una serie de instrucciones que reciben unos parámetros y retornan una salida. Entonces, desarrollando una semejanza entre el humano y la máquina, pensemos en un individuo encerrado en un cuarto oscuro que tiene un manual lleno de instrucciones para seguir. Un agente externo la pasa ciertos valores en un idioma que este individuo en el curto oscuro no entiende, sin embargo, como posee el manual de instrucciones, es capaz de aplicar el algoritmo y finalmente encontrar una respuesta, así el idioma dado -chino- no se de su comprensión. A esto quedaría resumida la mente humana. De nuevo, en este punto no se tiene comprensión, la máquina no sabe lo que se está procesando.
Son muchos los temas que plantea este libro, incluyendo la prueba de Turing para evaluar si una computadora puede reemplazar verdaderamente un ser humano: Se someten a entrevista una computadora y un humano, el entrevistador -que por supuesto es ser humano- debe inferir quién da respuestas humanas, y por lo tanto decidir quién es el computador. En esta prueba, los tres atributos anteriormente subrayados: Sentir, comprender, tener conciencia, son evaluados. Hasta la fecha, ningún computador ha sido capaz de superar la prueba en su totalidad.
Todas estas cuestiones conducen a varias preguntas, entre ellas, para mi la más interesante: ¿por qué la necesidad de crear un ser inteligente semejante a nosotros? Será ¿complejo de dioses? ¿Querríamos finalmente tener control sobre este nuevo ser? Seguramente, a cambio de analizar conjeturas, deberíamos analizar temas que se estén desarrollando actualmente. No empezar complejidades nuevas sin antes resolver las actuales, por ejemplo la legalización de la marihuana.
Finalmente, recomiendo este libro: La Nueva Mente del Emperador.
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